El día más feliz de la vida de Jorge Lorenzo.

El pasado domingo en el circuito de Mugello, Jorge Lorenzo se hizo con la victoria. No parece nada especial si tenemos en cuenta que Lorenzo acumula 65 victorias en su carrera deportiva. Pero lo cierto es que esta historia viene de lejos, un asunto tan viejo como la llegada de Lorenzo a MotoGP hace ya 10 años.

Jorge ha sido desde siempre un piloto polémico. Pero las situaciones en las que se ha visto involucrado le ha obligado a ello. Su victoria significa la conclusión de un ciclo de polémicas y cruces de acusaciones que ha durado una década.

2008: Un box dividido.

Los buenos resultados que cosechó en la categoría de 250cc le dio un pase directo a MotoGP de la mano del equipo de fábrica de Yamaha, por aquel entonces el rival a batir en la categoría. Su compañero de equipo era un Valentino Rossi en su mejor momento.

El italiano lo veía más como una amenaza que como un compañero. Rossi utilizó todo su poder de influencia para levantar un muro en el box. No quería que de ninguna manera el mallorquí se beneficiase de los avances y reglajes realizados. ¡Incluso calzarían neumáticos de marcas diferentes!.

Esto no frenó a Jorge, subiría al podio en Qatar, su primera carrera en la categoría. Al año siguiente sería subcampeón del mundo justo por detrás de su compañero de equipo. El golpe sobre la mesa lo daría en 2010, ganando su primer mundial en la categoría reina y relegando a Rossi a una segunda posición.

Rossi se va a Ducati.

Después de 3 años haciéndose un hueco en el mismo box que el mayor campeón en activo y con el título en la mano, el italiano se va a Ducati.

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Valentino Rossi con la Ducati al frente de Jorge Lorenzo defendiendo el título.

¿Los motivos?, quería ganar con una moto italiana, además, ganar con la Yamaha no suponía un reto para él. Mientras tanto, el texano Ben Spies tomaba asiento de la Yamaha como compañero de Lorenzo. Este bienio fue genial para Jorge, subcampeón en 2011 y campeón en 2013. Mientras tanto, Rossi acumulaba posiciones en la parte media de la tabla, una poición impropia para un campeón de su talla.

Después de dos años tratando de ganar con Ducati, Rossi tuvo que volver a Yamaha sin conseguir su objetivo de ganar con la firma italiana.

El tema del «biscotto».

El término «biscotto» se utiliza para referirse a un amaño. Es muy usado en términos futbolísticos cuando existe la duda de que dos equipos han amañado un resultado para eliminar a un tercero. Por ejemplo, se utilizó en la Eurocopa de fútbol de 2012 para insinuar que el 2-2 entre España y Croacia era un amaño para eliminar a Italia. Algo similar insinuó Valentino Rossi y gran parte de los pilotos italianos de la parrilla.

En el año 2015 Rossi volvía a ganar carreras, con 36 años luchaba por el título. Pero había un obstáculo en su camino: Jorge Lorenzo.

El mallorquí y el italiano se intercambiaban el liderato de MotoGP mientras que la tensión aumentaba. El tercero en discordia era Marc Márquez. El de Cervera cosechó grandes resultados esa temporada, pero el ritmo de Rossi y Lorenzo era bestial.

Cara final de temporada la distancia de Márquez con Lorenzo y Rossi era prácticamente imposible de remontar y las sospechas comenzaron. La presión hizo que todo explotase en Malasia, en una batalla entre Marc Marquez y Valentino Rossi, el italiano lanzó una patada que dejó a Márquez en el suelo. Después de la carrera Rossi declararía que Máquez trataba ralentizarlo para que no alcanzase a Lorenzo, y que de hecho, no era la primera vez que lo hacía.

Rossi sería sancionado mientras que Lorenzo alcanzaría el título mundial. Este campeonato no estaría exento de polémica. Se acusaría a Lorenzo de ganarlo gracias a las acciones de Márquez, además de llevar la mejor moto.

Lorenzo a Ducati.

Después de la polémica por el título el ambiente se hizo inrespirable en el box de Yamaha. Pese a los mejores resultados de Lorenzo, Rossi sigue siendo la gallina de lo huevos de oro de Yamaha.

Mientras tanto, a Lorenzo siempre e le ha recriminado que ganaba gracias a tener la mejor moto. Todo propició su salida hacia Ducati. La marca de Borgo Panigale contrató a Lorenzo haciendo el fichaje más caro de la historia del motociclismo, 14 millones de euros al año.

Pero el orgullo estaba por encima del dinero. Jorge quería conseguir lo que no pudo conseguir Rossi: ganar con la Ducati. Claudio Domenicali, mandamás de Ducati, entendió que un piloto como Jorge Lorenzo, que además gana el mejor sueldo de toda la parrilla, debía conseguir resultados inmediatos.

La temporada 2017 llegó y Jorge se vistió de rojo, pero los resultados inmediatos no llegaron. Podría echarle la culpa a una moto menos competitiva que la Yamaha, pero lo cierto es que su compañero de equipo, Andrea Dovizioso, acumulaba varias victorias llegando a alcanzar un subcampeonato. La calidad de Lorenzo estaba en entredicho.

La victoria más esperada.

Después de un año de transición la firma italiana no iba a darle más concesiones a Lorenzo. El equipo le daba de margen hasta Mugello para obtener resultados, pero estos resultados no llegaron. Las redes sociales ardían, las burlas llegaban incluso a la parrilla. Pilotos como Danilo Petrucci se jactaban de tener más posibilidades de tener su moto en 2018 que el propio Lorenzo.

Días antes de Mugello sufrió la humillación de no ser renovado por Ducati. El GP de Italia se presentaba turbio con la sombra del despido y un Valentino Rossi flagrante que conseguía pole y récord del circuito. Lorenzo daría el do de pecho desde la salida, dominando una carrera desde la primera hasta la última curva, demostrando de qué está hecho.

 

Jorge Lorenzo calla así las bocas de propios y extraños. De aquellos que lo criticaron y se burlaron de él. Desmintió las críticas que decían que el mejor Jorge Lorenzo ya había pasado, o que incluso no volvería a subir a los más alto del podio.

 

 

 

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