Kawasaki Ninja 400, tu primera R.

Desde hace unos años hasta ahora el mercado de las motos de media cilindrada ha cambiado por completo. La paulatina desaparición de las 600, unida a la irrupción del Carnet A2 han puesto a las pequeñas Ninja en el punto de mira.

Lo cierto es que este tipo de motos lo llevan «petando» en Japón durante décadas. Motos como la Honda CBR400RR o la Kawasaki Ninja ZXR400 siempre han sido comunes en el país del sol naciente.

La primera mini-ninja llegó en 2007. Consiguió hacerse un hueco en un mercado repleto de supersport con 110cv de potencia. Su cilindrada era de 250cc, aumentó hasta los 300, se reintrodujo la 250, y finalmente, llega la 400.

Una Ninja al límite.

Mucha gente defiende que la mejor opción para el A2 es limitar una moto de cilindrada superior. De esta manera tendrán una moto de potencia superior una vez adquieran el A. Pero hay otra parte que discrepa.

Los frenos con pinzas de doble pistón firmados por Nissin le confieren una buena mordida.

Mucha gente prefiere una moto con un motor que desarrolle una potencia ajustada a lo 48cv reglamentarios, cuyo chasis y parte ciclo ha sido pensado para ese motor. Este es el caso de la Ninja 400.

Todo en esta moto, desde el chasis hasta los neumáticos pasando por su geometría solo tiene un objetivo: sacarle el máximo partido a esos 48cv. Y sí, ya sabemos que cualquier moto deslimitada se la come con patatas, pero estarás cargando con un lastre innecesario mientras la mantienes limitada. Por ello, la Ninja 400 es una opción perfecta si lo que buscas es crecer como piloto.

Estamos ante una opción perfecta como primera deportiva. Una máquina perfecta con la que aprender a trazar, tumbar, acelerar, tocar rodilla… Absolutamente todas las técnicas de pilotaje. Aún con todo, sigue siendo una moto muy noble, fina y manejable.

Se adapta a cualquier ocasión.

La deportividad de la Ninja no compromete su comodidad y versatilidad.  Sus semimanillares tienen una posición cómoda, la estrechez del conjunto permite echar el pie al suelo en los semáforos, el conumo es contenido y permite una buena libertad de movimientos. No, no es ningún scooter, pero estamos ante una montura que te permite todo tipo de uso. Eso sí, tendremos que cargar con nuestro casco a todas partes.

Un gran silencioso detaca en el conjunto.

Pensada para ganar carreras.

La pasada temporada fue la primera del campeonato SS300. En este campeonato la anterior Ninja 300 consiguió grandes resultados, nada menos que un segundo puesto entre los constructores.

El objetivo de la Ninja 400 para 2018 es ganar este campeonato. Por ello han desarrollado esta moto con la mirada puesta en los circuitos. ¿Lo han conseguido? ¡Vaya que sí! Esta moto está liderando el campeonato en manos de Ana Carrasco.

 

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La decoración KRT (Kawasaki Racing Team) es la misma que utilizan los equipos oficiales en certámenes mundialistas

Un motor lleno de potencia en un amplio régimen de giro, su ligereza y un chasis multitubular en acero de alta tensión on los responsables de estos resultados.

Kawasaki se mantiene así como la referencia en motos de producción, ganando tanto en cilindradas inferiores como en Superbikes con la bestial ZX10-R.

Identidad puramente Kawasaki.

El frontal se inspira en otros modelos de la marca.

La decoración KRT (Kawasaki Racing Team) es inconfundible, son los mismos que viste la ZX10-RR  de Jonathan Rea. Basta con ver una moto verde lima para relacionarla inmediatamente con Kawasaki, pero si además viene decorada como la campeona del mundo, ¿qué más se puede pedir?.

Pero lo cierto es que no necesita estar vestida de «verde kawa» para reconocerla. Aún pintada completamente en negro se puede identificar como una Ninja. Sus líneas angulosas, su deportividad patente y un frontal que nos recuerda inevitablemente a la H2 son seña de identidad de la firma de Akashi.

 

En definitiva, estamos ante una moto perfecta para hacer nuestros «primeros pinitos» en el pilotaje deportivo, mientras mantenemos una montura que se puede utilizar cada día.

 

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